miércoles, 20 de enero de 2016

Un país envejecido

Los países desarrollados se definen demográficamente por estar envejecidos y por tener un crecimiento natural estancado o incluso negativo. Es el caso de España, donde se alcanzó el máximo de población en 2011 pero los efectos de la crisis social y económica se han ido recrudeciendo con diversos efectos: aumento de la mortalidad pese a la elevada esperanza de vida, retorno de inmigrantes a sus países de origen, fuga de cerebros y reducción, más si cabe, de la tasa de natalidad. En resumen: se pierde población (este fenómeno destaca más cualitativamente que cuantitativamente) y la que queda envejece progresivamente.  En este sentido, incluso China ha suprimido la política del hijo único, pues el futuro plantea retos fundamentales como la sostenibilidad del estado de bienestar.

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